CORONA 2020

CORONA


Tal parece que a pesar de que las monarquías casi ya no existen, seguimos sometidos al/la corona. Esta vez, en forma de virus.

Como todo poder absoluto, también en este caso la amenaza es despojarnos de nuestros bienes más preciados, entre ellos, nuestra libertad y nuestro pensamiento. Separarnos (divide y reinarás…), fomentar la delación y el miedo al otro. Desde la peste de Tebas hasta epidemias y plagas variopintas, estos horrores han dado excusas para discriminar y odiar, para perseguir y aislar. Frente a eso, una de las formas de resistencia más valiosa es mantener funcionando la vida, los afectos, las prácticas y las actividades que nos hacen ser quienes somos, y no dejar que se nos escurra el deseo por las alcantarillas del pánico. Seguir produciendo, pensando, escribiendo, intercambiando, creando… Tomar, sí, todas las precauciones para cuidarnos a nosotros y a los otros, respetar todas las medidas dispuestas por las autoridades y el sentido común, pero fortalecer los espacios (en un sentido metafórico al menos) que le dan sentido a la existencia. 

Afortunadamente, la tecnología -ese pharmakon, remedio y veneno, capaz de lo mejor y lo peor- puede aportar medios y recursos para reemplazar, momentáneamente, las reuniones presenciales por encuentros virtuales. Modos de sostener las conversaciones y los ámbitos de encuentro, las tareas de estudio e interlocución. Recordemos el doble significado del ideograma chino para "crisis": peligro y oportunidad. Ocasiones en las que aparecen nuestros más bajos impulsos, pero también nuestras capacidades desconocidas. 

Siempre las resistencias han sido modestas y pequeñas, en relación al poder arrasador y desubjetivante de los imperios (así sea de una enfermedad). Pero esas, las chiquitas y casi imperceptibles, son las acciones que impiden sumar destrucción a la destrucción, aniquilación a la aniquilación. Invito a amigos, alumnos, lectores y creadores a reforzar la acción diaria a favor de la salud mental, subjetiva, grupal y deseante. Porque solo esa actitud puede funcionar de "botón anti-pánico" y rescatarnos de la locura y la depresión.

Diana Sperling

Buenos Aires, marzo 13, 2020

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